¡Atención!

Si es que alguien realmente lee ésto, deje por favor su comentario.

(Se que estás ahí, si no no podrías leer esto)
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sábado 21 de noviembre de 2009

"Casandra en el Avión" y "El Robot Adolescente"

(Este mes, quizás motivo del fin de mi ciclo lectivo, voy a hacer la excepción de romper las reglas. Por eso, voy a postear dos obras en lugar de una. Ademas, volvemos al "humor", como podría llamarse a este estilo.)

El Robot Adolescente

  • Experimento 1: Fiesta

-¿Dónde estamos?

-En una fiesta.

-¿Qué hacemos?

-Bailar.

-¿Qué es eso?

-Mover un poco con las caderas y los brazos en secuencias cortas repetidamente.

-¿Eso es bailar?

- A los efectos de música, si. Uno se mueve al ritmo básico de la música, en grupos de amigos, consecutivamente, mientras se balbucea la letra de la canción.

- ¿Hacemos eso toda la noche?

-No. Eventualmente empezamos a encarar.

-¿Qué es encarar?

-Invitar a una mina a bailar.

-¿cual mina?

-Cualquiera.

-¿Y viene a bailar con nosotros?

-No, se va con vos.

-¿Y bailo con ella?

-En principio si, pero la propuesta es un eufemismo. El verdadero objetivo es comértela.

-¿Qué? ¿A la mina? ¿Cómo me como a la mina?

-Metafóricamente, implica realizar un beso francés.

-¿Cómo es posible? No me conocería, ¿Cómo puedo gustarle?

-No se trata de gustarle, se trata de que ella acepte realizar el beso.

-¿Y después salgo con ella?

-No necesariamente. No es parte del protocolo. No implica ningún compromiso.

-¿Se hace sin cariño y sin compromiso? ¿Por qué se hace?

- El acto de encarar, en cuanto sea correspondido, implica una experiencia de placer para ambas partes. Se hace simplemente por el placer.

-¿El placer? ¿No es el amor?

-El amor es irrelevante. Se aparta la emoción o el conocimiento hacia la otra persona.

-¿Por qué ella aceptaría un beso sin compromiso o afecto?

-Por la misma razón que alguien lo propone.

-¿Por placer?

-Si. Ellas también saben todo lo que acabo de decir. Saben cual es el objetivo del encarar. Por eso lo aceptan, si es que lo aceptan, el placer es mutuo, en teoría.

-¿Es realmente así de simple?

-Hay variaciones en el procedimiento, pero el objetivo es en esencia el mismo.

-¿De eso se trata todo?

-Principalmente. No entiendo la sorpresa, uno puede consumir un alimento o bebida, o incluso un servicio como puede ser la televisión o el calor de una estufa solo por el placer que genera al cumplir psicológicamente el equivalente a una necesidad.

-Pero no es una estufa, es una persona ¿aún así hay que pensarlo de esa manera?

-Si. Es un placer como cualquier otro. En los inicios de la adolescencia cada uno descubre un nuevo tipo de placer, el placer sexual. El cuerpo madura más rápido que la mente o las emociones, así surge la situación de encarar.

-¿Entonces por qué besarse y no directamente sexo?

-El encuentro sexual ocurre, eventualmente. El beso es el paso previo. La mayoría de los adolescentes de ésta edad solo llegan al beso. Al crecer se llega a más.

  • Experimento 1: Éxito

Casandra en el Avión

Casandra estaba acostada en su asiento semi-cama, de camino a Nueva York. Su última aventura en Los Ángeles fue demasiado dura para ella y ahora la pobre sólo quería volver a casa a descansar. Tras unas cuantas horas de viaje se despertó y comenzó a prestar particular atención a sus acompañantes en el avión.

Miró al asiento de al lado, donde una mujer joven como ella admiraba pensativa la ventana. Al poco tiempo, una niña se acercó a ella:

- Mami, Mami, ¿Qué pasa Mami?

- Nada cariño, solo estaba mirando el cielo, estoy ansiosa de que por fin vayas a ver a tu padre.

- ¡Tengo muchas ganas de ver a papá!

- Hija, sabes bien que él trabaja en Nueva York para mantenernos ya que somos muy humildes y que sólo podemos verlo pocas veces al año.

- Si, lo sé, pero yo lo amo igual y eso es lo que nos hace familia

Casandra sospechó algo extraño en ese diálogo, pero no se preocupó, era sólo un leve presentimiento ¿o no lo era? Entonces se fijó en el asiento de atrás, donde estaba una pareja de ancianos dándose un dulce beso.

- John, estas vacaciones a Nueva York eran exactamente lo que necesitábamos para renovar el romance.

- Judith, se que has tenido dudas sobre si podíamos seguir enamorados a tan avanzada edad, pero después de meditar, sé que seguiremos juntos para siempre y no hay nada que temer.

- No hay edad para mi amor por ti, John.

Casandra comenzó a sentir un temblor en la espina, algo estaba definitivamente mal. Trató de concentrarse en otra cosa, como la receta de los panqueques. Pero al escuchar a los jóvenes sentados frente a ella, una mujer hermosa y un muchacho con anteojos, todo quedó claro:

- Disculpe señorita, ¿falta mucho para llegar a Nueva York?, estoy muy ansioso, ¿sabe? Fui becado para el MIT, el centro de investigación. Sólo soy un muchacho de un barrio pobre y tuve mucha suerte en obtener la beca. Mi padre decía que no lo lograría, tuve que huir de casa, pero yo sé que si confío en mí mismo, podré lograr todo lo que quiera.

-Ehm, deben faltar un par de horas. Estoy prácticamente contando los segundos, yo también estoy ansiosa. Es que cometí un grave error al cortar con Peter, ahora sé que fui una tonta. Por eso estoy tratando de llegar a su boda en el momento exacto en que digan “acepto” para poder decirle que lo amo, porque lo amo mucho y sé que el también me ama…

Casandra entonces estuvo segura de lo que estaba pasando y sabía que tenía que hacer algo. Se levantó del asiento y, mientras la jovencita aún hablaba, declaró alarmada:

- ¡Basta!, deja ya de decir esas cosas, ¿no ves lo que está pasando?, estamos en la historia de una catástrofe y sus historias personales son ridículamente emotivas para exagerar la situación de pérdida al final, para que el público sienta lástima ¡Nos vamos a morir todos!

- ¿Una situación cercana a la muerte? Sé de lo que está hablando, señora. Yo estuve a punto de morir el año pasado por cáncer de páncreas. Pero decidí no rendirme y seguí ejercitándome hasta convertirme en el primer campeón negro del Tour de France…

- ¡Cállate idiota!, lo estás empeorando. Gente, sé que ustedes no me creen ahora, pero yo sé lo que está pasando y si no quieren arrepentirse, la única solución es que, aunque en principio no tengo ninguna evidencia, confíen en mí para poder…oh no…

Casandra no pudo terminar de narrar su historia antes de darse cuenta de que estaba contribuyendo a la escena, siendo ella misma un personaje patético con futuro esperanzador. Pero era demasiado tarde y un terrorista islámico que de pequeño vio morir a sus padres por una bomba americana hizo explotar el avión.

Casandra entonces despertó de su sueño y descubrió que, de hecho, era un sueño. Nada de eso era real, era solo una pesadilla enormemente elaborada. Miró a la ventana y notó que ya estaba siendo de mañana y ya estaba llegando a Nueva York, segura de que no habría ninguna tragedia ese 11 de Septiembre de 2001.



sábado 17 de octubre de 2009

Génesis Inteligible

En el principio estaba el caos, donde nada existía o podía distinguirse de la nada. Tardo mucho, pero eventualmente, dentro del caos surgió la información, que ordenó a cada ente en un cosmos infinito. La información se manifestó en la materia y la energía en todas sus formas, en el tiempo y el espacio en todas sus dimensiones y las leyes naturales que los delineaban. Y los entes del universo interactuaron entre si, modificándose, creándose, destruyéndose. Fue la primera vez que la información pura se convirtió en inteligencia, la inteligencia del Universo.

El universo y sus leyes moldearon millones de estrellas y unos tantos mundos que los circundaban, bailando infinitamente. En gotas de luz que flotaban indiferentes, los átomos se juntaban para nacer como nuevos elementos. Y los mundos circundantes los recibían en explosiones, para afianzarlos en moléculas. En uno de estas piedras danzante, la materia se pasó a un sistema que podía crear sus propias reglas y crecer sobre la materia. Surgió una nueva forma de transmitir la información, una nueva inteligencia, la vida misma.

Millones de años después, la vida que era inmóvil se volvió consciente de sus propias necesidades y comenzó a depredarse a si misma. Los animales iniciaron la guerra eterna de la vida. Luego, para atacarse a si mismos o para defenderse de otros como ellos que podrían depredarlos, crearon la inteligencia del instinto, la inteligencia animal.

El final de la historia llega con un animal que transformó el instinto en voluntad. Al satisfacer todas sus necesidades más rápido que lo que su cuerpo necesitaba, empezó a actuar por su cuenta y a proponerse nuevas necesidades. Comenzó a crear maquinas para aquello que su anatomía no podía hacer y su mayor invención fue la habilidad de transmitir la información a su infinita descendencia, eliminando la frontera de tiempo, espacio o de su propia capacidad. Y se creó la última inteligencia.

El humano, como se hace llamar, al llegar al pináculo de su evolución, de su conocimiento, de su civilización, decidió ignorar de donde había venido. Se comportó como sus antecesores, o peor, destruyendo más de lo que creaba. Tardaría mucho el pobre humano en entender su verdadero poder para crear o destruir su ambiente y a si mismo, pero eventualmente tendrá que hacerlo.

domingo 27 de septiembre de 2009

Hijo

Hacía unos 35 años se había agazapado sobre el país una enorme oscuridad. Ese año, en algún momento de julio, un régimen ultra-autoritario se había apoderado del gobierno y comenzó una ola de represión masiva sobre la inocente población.

Julio sabía bien esto, no solo lo había estudiado miles de veces, sino que su trabajo dependía de eso. Era ahora director de una agencia de derechos humanos, que se dedicaba a buscar a las victimas más perjudicadas por ese golpe.

Las fuerzas golpistas fueron dirigidas por Jorge Giuliani. Giuliani derribó la democracia con balas, pero las destruyó con palabras. Si el pueblo no se había levantado contra él es porque él convenció al pueblo de lo contrario. La consecuencia sería la desaparición sistemática de una parte importante de oídos silenciados.

Julio siempre tuvo un interés profundo en ese tema, porque ese tema, esa constante de la sociedad actual, lo incluía a él. Fue encontrado en una guardería cuando a penas tenía 1 año de edad. Después de un tiempo, fue adoptado por una familia judía y lo nombraron por el mes en que lo encontraron.

La asunción de Giuliani como líder de la dictadura no era casual. Desde los primeros años de su adolescencia desarrolló un fuerte desprecio hacia varios miembros de la sociedad, discriminando a sus compañeros por judíos o militantes políticos opuestos a sus ideas. Su habilidad como militar y como orador lo hizo destacar en las filas y cuando sucedió el golpe, no había mejor opción.: Era el hombre perfecto.

Cumplidos los 16 años, Julio era ya un hombre formado. No solo su largo pelo castaño cubría prácticamente toda su cara y cabeza, por dentro de ésta también se producían cambios importantes. El joven comenzó su carrera política a esa edad, militando en partidos y organizaciones de derechos humanos.

En los 10 años que duró, desde la asunción de Jorge Giuliani hasta que fue depuesto y encarcelamiento por la Revolución, la dictadura capturó a más de 100.000 personas en sus campos de reclusión. Entre estos tantos, miles de mujeres, de entre ellas cientos de embarazadas y dentro de éstas, hijos del pueblo tomados como propios por los represores.

Julio comenzó a participar fervientemente solo a partir de los 16 años, porque fue entonces que supo la verdad. Sus padres adoptivos sabían que hasta entonces no estaba listo para saber la verdad cruda. Entonces Julio se prometió luchar por una causa que consideraba justa, la aparición de sus padres (quienes fueran) y el encarcelamiento de sus asesinos. Quería saber quienes eran, quería saber quien era él.

Giuliani fue depuesto quizás demasiado pronto y muchas preguntas quedaron sin respuesta. Los presos fueron liberados así como los represores fueron encarcelados. Se inició claro, la gran campaña para la búsqueda de los hijos perdidos, en manos ajenas. Pero habían quedado bebés en las guarderías clandestinas que, en principio, no podían ser identificados.

Julio era un militante de un partido pequeño que vivía en la dictadura. Vivía ahí, porque su trabajo lo forzaba a investigar y recorrer los lugares donde el horror había ocurrido. Conocía prácticamente todos los casos de todos los desaparecidos y cada vez reconstruía una nueva historia. Pero nunca daba con la suya. La historia de su vida era buscar la historia de su vida.

Giuliani llegó a ser apreciado por sus pares militares. El ejército era un ambiente que, aunque poderoso, se aislaba de la sociedad general dando al surgimiento de criaturas como él. Los cadetes lo admiraban casi devotamente y habrían hecho cualquier cosa que les ordenaba, como finalmente pasó. Aún así, rodeado de gente que lo respetaba, Giuliani nunca mostró verdadero aprecio o satisfacción por estar con otros seres humanos. Es sabido que de haberlo querido lo habría demandado, si es que no lo hizo.

La historia de Julio se hizo popular en el pequeño partido. Los altos líderes sabían que necesitaban ganar popularidad en las masas y usaron su conmovedora vida para llamar la atención. Entonces Julio triunfó se hizo sentir en los corazones del pueblo, sobre todo en uno particular. Finalmente terminaron albergándolo en su seno y de paso al partido ya no tan pequeño.

Luciana nunca conoció a sus padres tampoco. Era otra legítima víctima del horror. Tuvo que vivir su vida en un orfanato hasta que tuvo edad para trabajar. Decidió ser enfermera, para ayudar al prójimo con lo poco que sabía. Trabajar la llevó a conocer gente y sindicatos. Y los sindicatos la llevaron a los partidos y los partidos a Julio.

Con Julio el pequeño partido, siempre excluido de las grandes políticas empezó a ganar terreno. Tanto así que se rumoreaba de postularlo a él de candidato a Presidente. Su propuesta era su historia, que lo había llevado hasta ahí. Era el candidato ideal.

Luciana y Julio se encontraron, según ellos de milagro. Y encontraron el milagro del amor. El amor llevó al cariño y al cuidado mutuo. Pero fue ella quien llevó a Julio al hospital, para hacerse uno de los recientemente inventados exámenes genéticos.

Giuliani fue mucho más cruel con las mujeres que con los hombres. No siempre fue tan marcada la diferencia, solo al verdadero final del terror. Muy en el final, casi en el último año, el número de victimas mujeres se quintuplicó. Si eran embarazadas era peor, eran encerradas de por vida. Algo tenía con las mujeres Giuliani.

Julio ya no necesitaba saber su historia verdadera. Buscar su historia lo había llevado a crear su propia historia, la historia del huérfano que se convertiría en presidente. No era necesaria una nueva historia, otra historia. Así que, decidió no decirle a nadie del partido. A nadie más que a Luciana.

Giuliani hizo muchas cosas terribles, pero solo se arrepintió de una. No de una muerte, si no de una vida. En uno de sus campos había una mujer. En esa mujer, había un Giuliani. Entre ellos había un secreto, pero el secreto por alguna razón se perdió como tantas otras cosas en estos tiempos oscuros, hasta que alguien que buscara la verdad lo encontrara.

Julio no quería creerlo, pero no podía evitar pensarlo y descubrir que era cierto. Luciana le trajo los resultados que revelando la verdad, hundieron su verdad. El huérfano, el futuro presidente y el amor de Luciana se fueron y llegó Julio Giuliani. La historia que lo había convertido en un hombre importante y casado, era falsa. El partido quizás no lo sabría aún, pero lo sabrían por Luciana, que quedó tocada por la noticia.

Fue casi inmediato, cuando se supo la noticia el Partido eligió a otro candidato, con otra historia que se hizo cada vez más popular. Fue menos inmediata la separación con Luciana, pero al cabo de un tiempo simplemente no pudo vivir con él. Julio siempre había sido lo que veían en él. Y ahora, ¿Quién era él?

viernes 28 de agosto de 2009

Adolesko

Hace mucho tiempo, en un mundo muy lejano llamado Adolesko, había dos razas de la misma especie. Las dos razas estaban en guerra desde que se tiene memoria. De un lado, los Dra'ak, gusanos de cola segmentada con dos tentáculos por brazos y ojos negros gigantes, que peleaban usando el fruto de su intelecto, su simple tecnología. Por otro lado, los Pathrion, que eran grandes cangrejos humanoides, con tenazas carnosas que se valían de su enorme fortaleza física

Por muchas generaciones, los Dra'ak fueron esclavos en prisiones enormes, hasta que uno, Slav, empezó una rebelión y escapó de las celdas con otros tantos. Años después de la primera rebelión y la muerte de Slav, la guerra continuó. Los Dra'ak se organizaron en pobres chozas, azotadas día a día por los Pathrion, que no descansaban y azotaban fuertemente. A los mayores, los más experimentados y por tanto más peligrosos rebeldes, los capturaban de vuelta y nunca se los volvía a ver, como habría pasado con Slav. Se decía que se los devoraban.

Sin embargo, la rebelión resistió, pues cada tanto los Dra'ak encontraban una grieta en las prisiones y liberaban a más de los suyos. Además, cada año, en primavera el Dios alado Ziguhn baja de los aires trayendo nuevos huevos con nuevos Dra'ak. Pero igual que ellos, el enemigo se multiplicaba imparable e incomprensiblemente. Nadie sabía como podían multiplicarse tan rápido. Los que quizás sabrían, los mayores y más sabios, estaban capturados y posiblemente muertos.

Pensaba Andii, el joven Dra'ak, en la historia de su pueblo. Pensaba, más que nada, en que pronto cumpliría 21 años y que nadie en su tribu, en su aldea, o en toda su raza, llega a los 21 sin desaparecer en batalla. Además, pensaba en la batalla que se acercaba y que tenía mucho miedo.

El campo de batalla estaba frente a el, donde se juntaban las cordilleras, la encrucijada de las montañas. Todo parecía tranquilo, hasta que llegaron, con su clásico trote pesado y crujiendo sus tenazas. Sus amigos prepararon las boleadoras, las lanzas y los arcos, pero la batalla duró poco. Andii podía ver como las lanzas y las flechas rebotaban impotentes frente a la coraza de los adversarios y como sus tenazas pasaban como un rayo sobre sus cabezas, decapitando a sus compañeros. Pero no, a él no. La pinza le llegó cerrada, de modo que no lo mató. Claro, el golpe fue igual de fuerte y todo se volvió oscuro

Andii despertó en una habitación cerrada y negra. Giró la cabeza a la luz y vio los barrotes, estaba en una celda. Entonces comenzó a recordar que cuando era infante, vivía en una de esas celdas, pero Slav y sus acompañantes rompieron las paredes y lo liberaron. Podía recordar con detalle su cara, la cara del hombre que lo liberó y lo llevó a la libertad. Con detalle en los ojos, los ojos negros y grandes, que son todos iguales, pero en él eran especiales, un poco más azules.

Andii durmió, estaba agotado y no podía hacer mucho más. Despertó frente a un mote de comida horas más tarde y al tomarla vio sus propios tentáculos. Había algo distinto, eran más grandes y más duros, y los cubría una ligera escama. Se asustó, pero comió de todos modos.

Los meses pasaron, aburrido en su confinamiento. Andii supuso que se había enfermado gravemente, le salieron dos grandes bultos al costado de su cola, duros como piedra y sus brazos, que habían sido encadenados, eran dos rocas a su espalda.

Un día, un Pathrion se paró frente a su puerta. Andii pensó que eran su final, que ya lo habían engordado y ahora lo devorarían, pero no fue así. La bestia se le acercó y le dijo: "Vendrás conmigo" Andii estaba sorprendido, los Pathrion no hablan, o al menos eso creía. Nunca habían hablado, nunca había dicho nada. Aunque nunca les habían preguntado nada. Era extraño ver al enemigo hablar en su idioma

Andii caminaba encadenado, siguiéndolo, en un pasillo largo, a los lado podía ver a otros encerrados, pero no eran Dra'ak, eran Pathriones, encadenados y cerrados. se quedó mirando a un par en especial, pues estaban uno sobre el otro. Andii sintió algo moviéndose en su pecho cuando lo vio, no sabía que estaba sintiendo. Pero no había tiempo, el carcelero lo tironeaba

Lo llevó a una habitación blanca, con luz muy intensa. Se sentó, y frente a él, se sentó su carcelero

:- "Estuvimos esperando, Androhs, esperándote 21 años", dijo el Pathrion

Andii no entendía, pero recordaba ese nombre, Androhs, era su nombre antiguo, verdadero

:- "Estarás confundido, supongo. No es fácil aceptar que toda tu vida anterior es mentira. Pero esa es la verdad"

Andii estaba asustado y seguí sin entender, pero recordó que Androhs era como lo llamaban en la celda, cuando era un infante. Quiso mirar para otro lado, en un rincón. En ese rincón, había unos huevos, de Dra'ak. Pero no era posible, el dios Ziguhn nunca pasaba por las tierras de los monstruos.

"¿Estás viendo los huevos?", dijo "Eso va a ayudar a explicar, te habrán contado el cuento de Ziguhn". Con sus pinzas movió la pared. Del otro lado, estaba el dios alado, el propio Ziguhn, pero quieto. Firmemente en el suelo y los Pathriones incrustaban en su estomago huevos, decenas de huevos.

:- "Androhs, se que es difícil de entender, pero no todo es lo que parece. La guerra es una mentira, no existe, es un error. Es mi error"

Andii vio a los ojos frente a él, fijamente. Por que mientras más veía, más creía ver un ligero tono azul. No podía creer que fuera verdad, pero lo era

:- "Slav, así me decían, ¿no? hace mucho tiempo. He cambiado mucho, verás. Todos cambiamos. Incluso tú"- hablaba pausado el monstruo

Andii estaba exaltado, no lo podía creer, no lo quería creer. Su mundo entero se derrumbaba. Trató de liberarse de las cadenas y ver sus tentáculos, por que él aún debía seguir siendo él. El otro, mientras tanto, buscó una piedra.

:- "Esto se llama espejo, muestra la exacta imagen que tiene en frente"

La piedra frente a Androhs mostraba el rostro crustáceo de un Pathrion, que imitaba sus gestos. Las cadenas se rompieron finalmente y puedo ver sus carnosas tenazas. No quedaba duda

:- "Hijo mió, bienvenido al mundo real. Tu etapa de larva ha terminado, ahora eres un adulto completo"

Androhs se paró sobre sus bultos, sus piernas. Su cola había desaparecido, ya no tenía dudas. Meses después, habiendo fertilizado sus primeros huevos, salió al campo de batalla de nuevo. Los Dra'ak estaba en frente, con sus armas primitivas. Ya no tenía miedo.

jueves 30 de julio de 2009

El Siglo Nuevo

En el año ’39 la humanidad estaba en el borde del abismo. Los siglos de contaminación habían causado que los casquetes polares retrocedieran. El derretimiento de los polos, en conjunto con la superpoblación, fue de a poco agotando las tierras del mundo. Habíamos hecho un uso muy irresponsable de los recursos del planeta, a tal punto que cuando nos dimos cuenta, ya era demasiado tarde.

Como varias ciudades costeras habían desaparecido por el acercamiento de las costas, las grandes poblaciones urbanas se habían concentrado en una sola megalópolis, Furiópolis. Cuando llegaron los días más críticos, las Naciones Unidas solicitaron la aplicación de un Plan “B” para la humanidad. El plan era enviar una tripulación voluntaria al espacio en busca de mundos habitables, y así empieza esta historia.

John Farrokh era un navegante. En un planeta cubierto casi enteramente por agua, saber manejar una nave era esencial. Destacaba en sus habilidades, se sabía que había rodeado el globo aún al averiarse su computadora, guiándose solo con las estrellas, en solo 80 días.

A pesar de su enorme habilidad, John estaba en una situación económica muy inestable. El mundo estaba cada vez más pobre y para él era muy difícil poder mantener a su esposa y su hijo.

El gobierno era conciente de ambas cosas y le ofrecieron nada menos que dirigir la misión, siendo así el capitán de la nave. Además de una paga bastante generosa, se comprometieron a mantener a toda su familia hasta que regrese.

John lo discutió con su Rosie, su mujer. Ninguno quería separarse, se querían demasiado. John debió convencerla de que era lo mejor para todos, además, solo sería por un año, como máximo. John sabía navegar como un genio, pero no sabía física.

La nave Solm-Rem estaba preparada para viajar a más de una novena parte de la velocidad de la luz y mantenerse en vuelo por más de un año. Para compensar, solo podía albergar a menos de 40 tripulantes y sus sistemas de navegación eran tan deficientes que requerían de los mejores pilotos del mundo. Ni John podría manejarla solo.

De los 40 tripulantes necesarios, solo 20 accedieron a la oportunidad. Todos sabían los riesgos que presentaba lanzarse al espacio, si habían aceptado el trabajo es porque la Tierra no les daba una mejor opción. Finalmente, en Octubre del ’39, Solm-Rem zarpó hacia el cielo azul.

Meses de viaje pasó John recorriendo los mares de la Vía Láctea. En ese tiempo se dio a conocer con su tripulación. No eran hombres cobardes que huían de la Tierra, como él creía. Como él, eran hombres valientes que estaban dispuestos a dejar todo atrás por un bien mayor. Todos menos uno.

Zeta Bommi era un piloto de taxi, cosa que no es fácil en la ciudad enormemente poblada. Era huérfano de padre y hacía unos 8 meses su madre había muerto en un accidente. Un fatídico día, su aeromóvil se arruinó y al no tener trabajo, y por consiguiente tampoco dinero, su novia lo había dejado. Luego de eso, se unió a la tripulación.

Zeta y John debían pilotear juntos la nave y llegaron a ser buenos amigos. Tenían prácticamente la misma edad y los mismos intereses de música y deportes. Antes habían vivido vidas distintas, pero dentro de la nave eso no importaba, tenían su propio mundo ahora, su propia vida para conocerse y ser amigos.

Eran muy parecidos, excepto a la hora de dormir. John soñaba hacia atrás, soñaba con la Tierra, soñaba con Rosie. Ella había prometido escribirle cartas cada mes. Era una costumbre que tenían, John había dicho que, durante los viajes, sus cartas le curaban la soledad y lo acercaban a casa. Claro que por la distancia, solo podría ver las cartas cuando volviera, o cuando soñara.

Zeta soñaba para adelante, soñaba con el mundo que iban a descubrir. Zeta no dejó nada atrás porque no tenía nada que dejar. Nadie lo vio partir, y nadie lo esperaba. En el fondo, no quería volver a la Tierra.

En marzo, la tripulación se maravilló de encontrar, luego de tanto vacío, un lugar en el espacio. Un mundo fresco, lleno de agua, tierra y aire. Se parecía a la Tierra, 100 años antes. Zeta, al verlo, juró que en cuanto pudiera volvería y su amigo John se lo aseguró, dejándolo ser el próximo capitán de Solm-Rem, luego de volver a la Tierra, y a Rosie.

Fijadas las coordenadas, volvieron a la Tierra. Medio año después, se encontraron con un mundo gris, donde las aguas habían crecido aún más. No parecía ya la Tierra que ellos conocían, porque no lo era.

Creían que llegarían en Octubre del ’40, pero seguía siendo el año ’39, de un nuevo siglo. Al viajar tan cerca de la luz, el tiempo se expande para el observador. Ellos eran solo un año más viejos, pero la Tierra había vivido 100.

Ana Farrokh vio llegar a su bisabuelo en la misma nave en que Rosie lo había visto partir. Tenía en su mirada los ojos de su bisabuela, que habían llorado por él. John descubrió que no había nadie esperando por él, ese ya no era su planeta. Ni todas las cartas podían curar eso, solo quizás las manos de Rosie.

Zeta descubrió en la Tierra el mundo de sus sueños. Se fue por una mujer y al volver encontró otra. Ana encontró con su antepasado, sin saberlo al principio, a su futuro esposo. Fue él entonces quien decidió quedarse en su mundo y John quien volvió al espacio a buscar su lugar.

La humanidad por su lado encontró un nuevo hogar en el planeta distante. Un mundo que costó un amor por otro amor y un siglo por 12 meses. Y ahora, John Bommi viaja hacia allá escribiendo esta historia, la historia sobre porque su tatarabuelo y su padre tiene la misma edad. La historia del año ’39.

lunes 1 de junio de 2009

Autorreferente

Alejandro sabía que habían empezado a seguirlo, que ellos habían empezado a buscarlo. Entonces empezó a correr. Corría rápido y desesperado, sabía que si lo atrapaban y abrían su portafolio, sería el fin.

Saltó la canaleta, que estaba en medio de la calle. Iba corriendo muy veloz, pero igual, mirando hacia atrás aún podía verlos corriendo detrás de él. Entonces corrió más rápido, esquivando a la gente en la calle.

Mientras corría desaforazo, le vino a la cabeza la imagen de Sofía, su recientemente novia. Entonces se le ocurrió que ella podría ayudarlo. Dobló a la izquierda en la calle siguiente, porque sabía que era la 3ª Avenida y ahí vivía Sofía.

Entró al edificio y subió al 4º piso. En el departamento 12 tocó la puerta y ahí estaba ella. Ella lo dejó pasar, se sentaron y empezaron a hablar:

:- “¿Qué te pasa que estás tan agitado?”- Preguntó ella.
:-“Me están persiguiendo, hay un grupo de gente que me persigue con cuchillos”
:-“¿Por qué? ¿Qué pasa?”
:-“Quieren saber que hay acá adentro- y le señaló su portafolio- pero si lo supieran se acabaría todo”
:-“¿Y que hay ahí? ¿De donde lo sacaste?”
:-“No te puedo decir, es un secreto. Este portafolio me lo dio mi papá. Me dijo que no lo abra hasta que se el momento correcto”- Le contestó nervioso.
:-“Por favor, decime que hay ahí, al menos a mí.”

Alejandro sintió compasión por su querida compañera, pero no pudo decirle que había. Tuvo que salir de ese dialogo, porque vio en la ventana como sus perseguidores se acercaban. Se levantó con ella y volvieron a correr.

No tenían otra opción y subieron a la gran terraza. No había salida, era inevitable lo que pasaría. Los perseguidores acorralaron a ambos contra una cornisa. Estaban demasiado cerca y la daga se clavó en él. Antes de morir, besó a su novia y le dijo que ya era el momento. Sofía supo entonces la verdad, vos sos los perseguidores. Entonces decidió abrir el portafolio, sintió como el mundo se acababa cuando leyó un pequeño papel que decía:

Fin

viernes 15 de mayo de 2009

Imperio Xeneize

(El Vaticano es un país donde el Estado y la Religión son una sola autoridad. ¿Que pasaría en la Argentina? ¿Que actividad social tiene tanta injerencia como la política? La respuesta me vino en un sueño)


Lionél cerró la puerta. Él y los otros diez ya se habían puesto los uniformes de River y habíamos encadenado a los actores. Mis pibes tomaríamos sus lugares en la función. El ultimo súper clásico. Pero mi misión, para que todo se cumpla, era ir por Riquesi.


Todo comenzó en el Torneo Clausura de 2029. “El Gato” Fernando metió el último gol del partido, y la selección ganó abrasadoramente, 70-0 contra River Plate. Pero el premio que recibió fue más que la simple copa. El club se adueñó del país.


Había una apuesta secreta, entre los dueños de ambos clubes, incluido Fabio Baragas, el ahora Jefe de Gobierno de Bombosaires. La selección pasó a ser finalmente, tras las sombras, dueña de todos los clubes de la capital.


No estoy seguro de que pasó después. No hay registros claros de cómo llegamos a la Fútbocracia. Lo que ocurrió es que todos los medios de información estaban pendientes de los partidos que jugaba Boca Juniors cada semana.


Recuerdo que todo el mundo se hizo hincha de Boca en esa época. Mis viejos eran cuervos, pero cuando el equipo perdió 6-0 nos afiliamos todos. Yo tenía 12 años más o menos.


El golpe de gracia fue en 2035, cuando el D.T. Juan Riquesi se presentó a las elecciones presidenciales. Los debates en televisión eran risibles. El justicialismo o el radicalismo no podían hacerle frente a la pasión. Es que los políticos bosteros no necesitaban un argumento para ser elegidos, siempre que Boca siguiera ganando.


Boca no paraba de ganar. Ganaba siempre, en todos los partidos y siempre por una diferencia extraordinaria. No recuerdo que un equipo le haya hecho más de un gol nunca. Pero quizás si hubiera pasado, si hubieran metido un gol, no serían las cosas como son hoy.


Después vino la masacre. El gobierno reemplazó la policía federal y al ejercito por la barra-brava y dio la orden. Primero fueron por los hinchas de River, que ya sufrían la terrible xenofobia de los medios.


Después contra cualquiera que usara la bandera roja-blanca en la calle. Finalmente 30.000 hinchas de uno u otro equipo murieron a manos del gobierno. Otra vez. Ahí fue cuando vinieron a mi casa, vinieron por mis viejos. Nunca los volví a ver, seguramente los mandaron a fusilar, como al resto.


A mi me mandaron a entrenar. En las jaulas de la mega-bombonera jugábamos al fútbol 12 horas al día. Ahí iban todos los jóvenes de entre 12 y 21 años. Querían convertirnos en el nuevo equipo, en la nueva selección. Eran muy estrictos, si le errabas al penal, te dejaban sin comer todo el día.


Los domingos nos mandaban a misa, es decir, nos hacían ver el partido. Siempre era lo mismo. Un comentarista gritaba “Gol de Boca” efusivamente cada 10 o 20 minutos. El resto eran tipos corriendo. De vez en cuando también nos hacían cantar el “Diego Nuestro


Me dejaron en libertad a los 21, no califiqué para ser de la selección, ellos pensaban que no tenía lo necesario para participar en un partido, pero que podía seguir siendo un Hincha Oficial (no podían estar más equivocados). Estaba feliz de ser libre, pero la libertad se parecía a la prisión.


No había forma de escapar, el daño ya estaba hecho. Le habían cambiado el nombre a las ciudades, a las provincias, a las calles, al país. Habían cambiado los libros de historia. La gente iba con la camiseta de Boca por la calle. Llegué a escuchar “Boca estuvo siempre, como el cielo azul y con el sol amarillo”.


Pero lo peor era que la gente por si sola parecía tomar como normal la situación. No recuerdo bien, pero creo que antes de todo esto también se le daba tanta importancia al fútbol. Creía que ya era irreversible y por mucho tiempo no hice nada.


Una noche caminaba cerca de las ruinas del Monumental, y vi a un pibe de unos 13 años tarareando una canción. Al principio no la reconocí, pero me parecía familiar. Me acerqué a él. Entonces escuché claramente “Vamo’ el ciclón, vamo’ a ganar”.


Me acerqué corriendo y él corrió despavorido. Y claro, pensaba que era un barra-brava. Y de mis labios salieron esas dulces notas de mi padre “¡San-lo-renzo, San-Lo-renzo!”.


El pobre chico me acogió en sui hogar al saber que éramos los dos cuervos. Entre las ruinas perdidas del Congreso, destruido por tener los colores de Bandfield. Ahí conocí a sus 10 hermanos y supe que el destino nos había juntado. Era Lionél, llamado así por un procer de sus padres.


Estuvimos entrenando 5 años para ese día. Ya estábamos listos, los hermanos de Lionél estaban entrando a la cancha para el segundo tiempo, jugarían el partido de su vida. Yo, por mi lado, entré al palco de Riquesi.


Se cerraron las puertas y comenzó el partido y terminó el imperio. Lionél metió la pelota en el arco las 5 veces que fueron necesarias, la selección, sin entrenar desde hace décadas, fue rotundamente vencida sin hacer ni un gol.


Yo por mi parte y en el momento justo, le di cinco apuñaladas a Riquesi en el abdomen. El cadáver gordo y viejo no opuso resistencia. Así calló el Imperio Xeneize, igual que como surgió, con un relator gritando:

“¡Gooooool!”


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Cartelito